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La acacia es un árbol que se enfrenta sola a los rigores del desierto. No necesita formar bosques inmensos donde cada individuo se protege de las inclemencias apoyándose en los otros. Hunde sus raíces en las pedregosas tierras y así permanece, impasible frente a vientos, temperaturas extremas, y lluvias torrenciales.

A su lado no pasan grandes manadas de animales, ni ofrece alimento a un sinfín de fauna. Está sola, impasible. Desde su autenticidad observa cada día las dunas del desierto, ve la inmensidad del firmamento, las miles de estrellas, las lunas llenas que cada mes lo visitan, y observa como las caravanas de dromedarios pasan a su lado.

No quiere parecerse a otro árbol, ella es así, auténtica.

Cuando hay necesidad, ella está ahí para dar cobijo, para dar sombra. Y se acicala para que los turistas podamos fotografiarla. Si hay tormenta, ella se aferra a su tierra, como la mama a su familia. Y por encima de todo, ella nos dice que siempre va a estar ahí. Porque, a fin de cuentas, ella es tan auténtica que nada ni nadie va a hacer que cambie

alourido
Apasionado de los viajes y del desarrollo personal, he decidido hacer de mis dos grandes pasiones, mi vida. Además de ello y entre mis valores figuran el poder ayudar a los demás, y que mejor forma que propiciando su propio desarrollo emocional.
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